Archive for the ‘Posts a Alma’ Category

La felicidad sólo es real cuando se comparte #supertramps

Desde que Xavi puso en marcha el asunto de los Supertramps, le he enviado unos cuantos. “La felicidad sólo es real cuando se comparte”: esas fueron las últimas palabras que Christopher McCandless (ya convertido en Alex Supertramp) dejó escritas en sus cuadernos (siento el spoiler si no has visto Into the Wild).

El movimiento Supertramps va de eso, de que cada día, tu timeline en Facebook se llene de gente que le dice Sí a la vida durante un segundo. De compartir tu instante de felicidad y esa bocanada de aire que te hace sentir que eres más que nunca y más que siempre, tú misma.

Éste es el mejor Supertramp del que he sido testigo, es puro, es auténtico y tuvimos la suerte de ser capaces de inmortalizarlo en una foto.

La felicidad de Alma significa mi felicidad. En eso consiste básicamente la vida.

Creo que es importante compartir la felicidad. ¡Te animo a compartir tus instantes!

 

A partir de mañana, buscadme en “San Fierro”

Mi misión: celebrar la vida emprendedora y la otra, la de madre, con grandes amigas y amigos.

Andaré ocupada sintiendo ese viento que adoro, mostrando a Alma el puente grande, grande, grande y los leones marinos que cantan y que volvieron a Pier 39 de la misma forma que se marcharon: sin avisar. Contándole que  los colibrís de Yerba Buena no están, pero regresarán de Méjico en cuanto se vaya el frío. Y celebrando el año nuevo, el del Dragón, en Chinatown. Engullendo nachos y cerveza mientras veo la Superbowl a una hora decente y no de madrugada. Disfrutando de mis Women, de las 2.0 y también de las 1.0. Re-explorando lo explorado. Porque esta excursión a la bahía tendrá un antes y un después como todas las anteriores, pero en ésta llevo la mejor de las compañías y una maleta más llena de amor (lo contrario del miedo) que nunca. Here we go, San Francisco!

Source: google.com via Patricia on Pinterest

 

El pájaro del alma

Alma, mi hija, cumplió un año hace unos días. Natalia, uno de “los amores elegidos” que más tiempo llevan en mi vida, nos mandó por correo para celebrarlo el que creo que es el cuento más bonito con el que me he topado hasta ahora: “El pájaro del alma” de Mijal Snunit. Empieza así:

Hondo, muy hondo,

dentro del cuerpo habita el alma.

Nadie la ha visto nunca

pero todos saben que existe,

saben también lo que hay en su interior.

Dentro del alma,

en su centro,

está, de pie sobre una sola pata,

un pájaro: el Pájaro del Alma.

Él siente todo lo que nosotros sentimos.

Me emocioné muchísimo leyéndolo y deseo profundamente que Alma sea un poco mayor para disfrutarlo juntas. Por lo visto el Pájaro del Alma está hecho de cajones y cajones y cada uno de ellos guarda cada una de las cosas que sentimos. Leerlo es un recorrido emocional y a mí me llevó de viaje por todo lo que he sentido en este último intenso año. Un año en el que he tenido que incorporar el rol de madre a todos los demás (yo que ya me sentía realizada con todos los que hasta octubre de 2010 me habían ayudado a construir mi identidad). Durante estos doce meses he aprendido muchísimo (y no me refiero a esas habilidades cotidianas que me han convertido en un ser humano tan terriblemente eficiente que a veces me asusta hasta a mí, ni a los conocimientos que he incorporado en todo lo relacionado con la crianza, ni siquiera a los nuevos hábitos de convivencia que mi compañero y yo hemos aprendido y pactado “a golpe de bebé”). No, el aprendizaje tiene que ver con un reajuste emocional que entiendo sucede en todas las familias cuando llega un nuevo miembro, pero que tiene sus particularidades cuando vienes de ser una mujer absolutamente independiente desde hace años en cada uno de los ámbitos de tu vida. Una independencia que alcanza su máxima expresión en tu esfera profesional: tú llevas las riendas de tu negocio, de tus proyectos, de tus ideas, tienes flexibilidad, decides, marcas el ritmo, paras cuando quieres, sigues cuando te apetece. E-res-li-bre-ca-da-se-gun-do. Y eso se acaba (se aplaza durante un tiempo, entiendo). Y entonces sientes cosas, descubres a otra tú y tu pájaro del alma comienza a habitar rincones desconocidos. Así que tienes dos opciones: o aprendes del proceso, o no. Yo elegí lo primero, elegí escuchar a mi pájaro cuando me llama. Él sólo quiere hablarme de mí misma, de una Patricia que también ha cumplido un año hace unos días.

Feliz cumple mi PrincesaHacker-mi bebé y gracias por todo lo que me has enseñado.

Espero saber devolvértelo ayudándote a conocer a tu propio pajarillo.

 

¿Y qué es lo que enseñamos a nuestro hijos?

Elegí el ámbito educativo para emprender hace ya casi ocho años. Desde entonces no he podido desengancharme del asunto. Ese punto idealista que me caracteriza y que muchos pensaban que iría abandonando con el paso de los años es el que me mantiene firme en la idea de que hasta que no cambiemos radicalmente la escuela en la que crecen nuestros chavales y hasta que desde casa no nos involucremos de lleno en el proceso, el mundo seguirá siendo un lugar tremendamente desequilibrado. Un lugar en el que sólo unos pocos son auténticamente felices.

Entonces, descubres escuelas como The Island School en Nueva York que basan su proceso de enseñanza-aprendizaje en los talentos y pasiones de los alumnos y entiendes que hay gente que está caminando en la dirección correcta. Recuerdo escuchar a Álex Rovira decir en una de sus ponencias que para lo único que hemos venido al mundo es para darnos luz a nosotros mismos. Coincido plenamete, ¿para qué si no? Y esto me lleva a buscar en un impulso un texto de Pau Casals con el que él abre su libro “La brújula interior”. Vuelvo a emocionarme leyéndolo. Ahora más que hace años cuando lo leí por primera vez. Eso es porque Alma está en mi vida.

<<Cada segundo que vivimos es un momento nuevo

y único del universo,

un momento que jamás volverá…

¿Y qué es lo que enseñamos a nuestros hijos?

Pues les enseñamos que dos y dos son cuatro,

que París es la capital de Francia.

¿Cuándo les enseñaremos, además, lo que son?

A cada uno de ellos deberíamos decirle:

¿Sabes lo que eres? Eres una maravilla.

Eres único. Nunca antes ha habido ningún otro niño

como tú.

Con tus piernas, con tus brazos, con la habilidad de tus

dedos,

con tu manera de moverte.

Quizás llegues a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel, un Beethoven.

Tienes todas las capacidades.

Si, eres una maravilla.

Y cuando crezcas. ¿serás capaz de hacer daño a otro que

sea, como tú, una maravilla?

Debes trabajar- como todos debemos trabajar- para

hacer el mundo digno de tus hijos.>>

 

Co-crianza y co-emprendimiento, cuestión de socios

Llevo ya medio año inmersa en mi nueva vida. La llegada de Alma ha supuesto la revolución más grande que jamás he experimentado en el ámbito personal, pero también en el profesional. Su nacimiento me ha traído el mejor socio tecnológico para mi nuevo proyecto y la posibilidad de trabajar en una idea que llevaba dando vueltas en mi cabeza demasiado tiempo. Pero desde el pasado mes de octubre me siento una mendiga del tiempo. Optar por un modelo de co-crianza durante su primer año de vida ha reducido mi agenda justo a la mitad. Escribo esto mientras duerme y siempre que aprovecho estos instantes para encender el portátil o cuando paseamos y de reojo reviso el mail o Twitter o Yammer en el teléfono, tengo la sensación de que ando robando trocitos a una vida que fue y que ahora no es, la de la disponibilidad absoluta. Espero  que algún día mi hija esté  orgullosa de mis “apropiaciones indebidas” de tiempo (y de las de su padre, que sigue el mismo patrón). De momento me consuela pensar que la melodía de mis dedos en el teclado la acompaña en sueños. Otra crianza es posible, pero como todo, sólo si eres capaz de encontrar un buen socio ;)