¿Y qué es lo que enseñamos a nuestro hijos?

Elegí el ámbito educativo para emprender hace ya casi ocho años. Desde entonces no he podido desengancharme del asunto. Ese punto idealista que me caracteriza y que muchos pensaban que iría abandonando con el paso de los años es el que me mantiene firme en la idea de que hasta que no cambiemos radicalmente la escuela en la que crecen nuestros chavales y hasta que desde casa no nos involucremos de lleno en el proceso, el mundo seguirá siendo un lugar tremendamente desequilibrado. Un lugar en el que sólo unos pocos son auténticamente felices.

Entonces, descubres escuelas como The Island School en Nueva York que basan su proceso de enseñanza-aprendizaje en los talentos y pasiones de los alumnos y entiendes que hay gente que está caminando en la dirección correcta. Recuerdo escuchar a Álex Rovira decir en una de sus ponencias que para lo único que hemos venido al mundo es para darnos luz a nosotros mismos. Coincido plenamete, ¿para qué si no? Y esto me lleva a buscar en un impulso un texto de Pau Casals con el que él abre su libro “La brújula interior”. Vuelvo a emocionarme leyéndolo. Ahora más que hace años cuando lo leí por primera vez. Eso es porque Alma está en mi vida.

<<Cada segundo que vivimos es un momento nuevo

y único del universo,

un momento que jamás volverá…

¿Y qué es lo que enseñamos a nuestros hijos?

Pues les enseñamos que dos y dos son cuatro,

que París es la capital de Francia.

¿Cuándo les enseñaremos, además, lo que son?

A cada uno de ellos deberíamos decirle:

¿Sabes lo que eres? Eres una maravilla.

Eres único. Nunca antes ha habido ningún otro niño

como tú.

Con tus piernas, con tus brazos, con la habilidad de tus

dedos,

con tu manera de moverte.

Quizás llegues a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel, un Beethoven.

Tienes todas las capacidades.

Si, eres una maravilla.

Y cuando crezcas. ¿serás capaz de hacer daño a otro que

sea, como tú, una maravilla?

Debes trabajar- como todos debemos trabajar- para

hacer el mundo digno de tus hijos.>>

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Gracias

Me gusta cumplir años. Lo jodido sería no hacerlo. Y me gusta utilizar cada 11 de julio para revisar los últimos 12 meses, para alinear desajustes y para asimilar todo lo bueno, que al final es lo que importa.  Es mi particular forma de celebrar la existencia.

El viaje de los 32 a los 33 me ha transfromado profundamente. Ha sido un año de cambios paradigmáticos, veloz, con una agenda mutilada justo a la mitad, poco tiempo y demasiadas cosas por hacer. Ha sido el año en el que viví la intensidad de un parto, aprendí a convivir con mi Alma convertida en carne, a co-criar, transformé lo cotidiano, me volví a enamorar locamente de Santy y soñé más fuerte y con más ganas que nunca.

365 días a lo largo de los cuales he recibido mucho más de lo que he dado, sin duda. 52 semanas llenas de presente y de presentes como estos:

  • El amor incondicional de Alma, sus risas, su sonrisa, y todo el futuro que encierra ese cuerpo de nueve meses.
  • Santy. Sin duda él es la suerte de mi vida.
  • Mis padres, a los que respeto aún más después de haber vivido en primera persona lo que significa la crianza.
  • El resto de mi familia y mi familia política que son un red de apoyo brutal.
  • Mis amigas. Mi oasis. Y a Lauris le pongo un asterisco.
  • Mis amigos. Risa siempre.
  • Mi equipo en Atalaya Formación, especialmente Sergio.
  • Mis compis de Ellas 2.0 y Women 2.0 que son geniales no, lo siguiente. Mujeres extraordinarias. Mención especial a Bego a la que cada día quiero más y a Ana, de la que he aprendido mucho, muchísimo este año.
  • Toda esa gente con la que comparto cariño día a día a golpe de tecla, son el azúcar de mis pantallas.

Ésta es mi verdadera lista de regalos. Por todo esto merece la pena cumplir años, por compartir el camino con ellas y con ellos y por disfrutar de lo que me enseñan. Nerver stop learning, never stop loving. Quiero seguir teniéndoos cerca en los 33, aunque haya miles de kilómetros de por medio.

Graciasmil

Patri

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In whatever you are doing failure is an option, but fear is not

Curiosity is the most powerful thing you own.
Imagination is a force that can actually manifest a reality.
And the respect of your team is more important than all the laurels in the world.
(…)
Don’t put limitations on yourself. Other people will do it for you, don’t do it yourself, don’t be against yourself.
And take risks.
(…)
Failure has to be an option, in art and in exploration because it’s a leap of faith.
And no important endeavor that required innovation was done without risk.
You have to be willing to take those risks.
(…)
In whatever you’re doing, failure is an option, but fear is not.

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Y Startup Weekend llegó para quedarse

Startup Weekend se coló en mi vida hace casi dos años en San Francisco y desde entonces no ha habido forma de desengancharme del asunto. Este fin de semana vuelve a Madrid de la mano de Ellas 2.0, el tercero que ponemos en marcha en España desde que lo hiciéramos por primera vez en mayo del año pasado en Madrid y en octubre en Barcelona.

Startup Weekend es un evento intenso cuando participas en él, son muchos y muchas los que aseguran que su paso por estas 54 horas de trabajo les ha cambiado la vida por completo. Y es más intenso si cabe cuando lo experimentas desde el rol de organizadora. Vives en la locura las semanas previas, en la extrema locura los días del evento y en el absoluto agotamiento los días posteriores. Adoro organizar Startup Weekends con mis compis de Ellas 2.0 a pesar y por el frenesí, a pesar del cansancio. Es ilusión pura, pura vida. Me encantan nuestras reuniones a tirones en Skype, nuestros millones de emails volando de Barcelona a Madrid, de Madrid a Barcelona, a Seattle, a SanFran, a mil rincones del planeta, disfruto con nuestro Yammer echando humo…, me siento una privilegida, muy afortunada. Feliz. Es un gran regalo poder estar todas juntas durante tantas horas, eso ocurre muy pocas veces a lo largo del año. Estoy deseando que llegue el viernes, chicas ;)

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Más Manuelas Malasañas y menos princesas

Este 2 de mayo me desperté con ganas de rendir homenaje a Manuela Malasaña. Las rebeliones populares a lo largo de la historia han tenido casi siempre a a hombres como símbolos, pero el alzamiento del pueblo madrileño contra las tropas del General Murat en 1808 dejó un mito con nombre de mujer. Una luchadora  de la que esta “gata” que escribe se siente tremendamente orgullosa.

La leyenda que rodea a este icono de la historia de Madrid no deja claras las circunstancias que provocaron su muerte:  fusilada dicen unos, herida mientras aprovisionaba de artilleria a los que resistían en su barrio cuentas otros, ejecutada en plena calle por unos soldados fraceses que intentaron violarla y de los que ella se defendió con sus tijeras de costurera…, el caso es que  murió por gritar, por alzar la voz, por decir ¡basta! Nunca me hablaron de Manuela Malasaña en clase de historia, la descubrí a golpe de botellón en los 90 en el barrio de Madrid que lleva su nombre. Las únicas mujeres que aparecían en mis libros de texto eran reinas o princesas. Mal comienzo para intentar aprender del pasado a base de referentes que estaban lejos de lo que yo podría llegar a ser algún día. Hubiese aprendido lecciones mucho más valiosas con Manolita Malasaña de por medio. Mostremos a nuestras hijas que muchas mujeres de carne y hueso fueron las que cambiaron verdaderamente el rumbo de la historia, se lo merecen.

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