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Pink English, inglés para emprendedoras

Hoy lanzamos desde Atalaya Formación en colaboración con Ellas 2.0 una iniciativa que nos ilusiona bastante: Pink English. La idea llevaba demasiado tiempo dando vueltas en mi cabeza. Encontrar a alguien como Katie dispuesta a embarcarse en esta aventura que lleva muchas dosis de cariño añadidas ha sido el empujón definitivo. Creemos que Pink English puede terminar convirtiéndose en una potente herramienta para que muchas emprendedoras y pequeñas empresarias enriquezcan sus proyectos explorando mercados internacionales.El mundo es pequeño, tu idea puede ser muy grande. Are you in?

 

 

¿Emprendedoras o artistas?

arte.

(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).

1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.

2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

3. amb. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo.


Poco más de las once de la noche en San Francisco, poco más de las ocho de la mañana en Madrid. El Startup Weekend de Women 2.0 está resultando ser una experiencia tan intensa que necesariamente va a marcar un antes y un después en mi vida emprendedora. Cada detalle, cada momento, cada intercambio, merecería un post en exclusiva. Hoy selecciono esta foto que me hace dudar: ¿estoy ante el desarrollo de una idea de negocio en una pared, o ante una verdadera obra de arte como las que vi ayer en el MOMA?

Pues si me quedo con la tercera de las acepciones del diccionario de la R.A.E, desde luego, esto es arte puro. ¡Buenas noches, buenos días…, artistas! :)

Artwork

Actualización: el proceso de desarrollo de esta idea de negocio  ha dado como resultado esto http://www.foodspotting.net. El angel investor Dan Martell les ha dado $5k para desarrollar el proyecto. Alucinante lo que puede conseguirse en tan sólo 50 horas :)

 

Descobijador

Suelo empezar el día con un poema que rescato de esos libros que hay sobre mi mesa y que casi seguro nunca subirán a la estantería, porque los necesito revisar a cada instante, me guían. Tomo una página al azar y busco significado entre las líneas que se me aparecen.

Ayer me acerqué hasta “El ojo de la mujer” de mi adorada Gioconda Belli. Se abrió ante mí mostrándome “¡Descobijémonos!”: “¡Descobijémonos! ¡Despojémonos de los artificios!(…) No debemos negarles la verdad a los amigos, ni a los enemigos, aunque les duela como una llaga en la cara, no debemos guardarla”.

Y si así comencé el día, lo cerré acercándome a Iniciador, más por conocer de primera mano la experiencia de una emprendedora tecnológica (rara avis), que por comprobar personalmente las maravillas que otros me habían venido contando en los últimos meses tras su paso por allí.

¿Y qué me encontré? Pues un foro lleno de autenticidad y frescura, con una ponente, Elisa Reyna de Petuky, trasladando sus verdades al auditorio y a muchos emprendedores con ideas, capacidad de escucha y muchísimas ganas de aprender y de “descobijarse” (y no estoy utilizando el género masculino como valor genérico o neutro) . Así que con todo mi cariño, me he permitido cambiarle el nombre a Iniciador durante este post y convertirlo en “Descobijador” :-)

Podría destacar muchos puntos interesantes de la ponencia, pero como los chicos de Iniciador suelen hacer unos resúmenes estupendísimos, me voy a quedar con la parte que a mi juicio más puede interesar a mis lectorAs. “Yo creo que han invertido en mí porque soy mujer”, “los inversores (hombres inversores) te preguntan si tienes novio o estás casada”, “notas la desconfianza de los inversores por ejemplo con el tema de la maternidad”, “tienes que demostrar que tu prioridad en la vida es tu negocio”…, fueron algunas de las afirmaciones de Elisa que no vienen a ser más que un ejemplo de las lagunas que aún manejamos en el ámbito de la emprendeduría cuando hablamos de mujeres.  Tal vez empecemos a percibir los cambios cuando tengamos mujeres inversoras o podría ser, como apuntaba Elisa Meléndez, Coordinadora del programa MET en el Instituto de Empresa, que el avance en este sentido se irá dando en la medida en que nosotras nos neguemos a aceptar este tipo de planteamientos. ¿Se tiene en cuenta la situación personal de un hombre emprendedor? (Ángel María afirmó que a él nunca le han hecho este tipo de preguntas). ¿Por qué “los inversores” y la sociedad en general dan por sentado que la maternidad es el único objetivo de una mujer y que en el caso de que se produzca, ésta va a supeditar toda su existencia a la crianza de los hijos? (y aquí si estoy utilizando un masculino neutro). ¿Por qué no puede ser mi prioridad en la vida mi negocio y mi familia, todo al mismo tiempo? ¿Por qué seguimos en este punto anacrónico? ¿Por qué continuamos preguntando si se pueden llevar bebés al encuentro? Llevémosles y empecemos a cambiar realidades en las que no nos sentimos ni cómodas, ni cómodos.

A ver si finalmente (poniendo energías en ello ando), las chicas de Women 2.0 se dejan caer por Madrid y nos cuentan sus experiencia desde los años de ventaja que nos sacan. Mientras tanto: ¡Descobijémonos! ¡Descobijémonos ya!

 

Salvavidas emocionales

Cuando decidí “embarcarme” en la puesta en marcha de Atalaya Formación, acudí a cuantos cursos para emprendedoras encontré por el camino. Lo habitual era, y sigue siendo, que estos pequeños seminarios te introduzcan en los aspectos más básicos del plan económico financiero, el plan de marketing y en los detalles jurídicos y legales del asunto. Bien, útil. El objetivo era, en última instancia, que desarrollaras un Plan de Negocio que transmitiera a tus inversores la suficiente credibilidad como para que decidieran apostar por tu proyecto. Credibilidad basada en números sobre un papel que en principio lo sostiene casi todo. Esos inversores, en el 90% de los casos me atrevería a especular, son banca tradicional o lo que en tu día a día se traduce en sucursales con personitas dentro. salvavidas de altos vuelos :-)

Desde la formación para emprendedoras, pasando por la literatura relacionada con el asunto, hasta los consejos de los “gurús” o los que creen serlo, nadie, nunca, me afirmó rotundamente que todo este asunto tenía que ver única y exclusivamente con seres humanos. Personas dentro de sucursales de bancos, personas que dan vida a tu proyecto, personas que compran tu confianza, personas que sufren, que ríen, que aman y que de vez en cuando también odian.

Pero sobretodo, personas con oídos para acompañarte en los momentos de dificultad, lo que yo llamo “salvavidas emocionales”. Me contaron teorías sobre la liquidez, sobre la importancia de unas cuentas saneadas, un balance sin fondos propios negativos y nada de pérdidas acumuladas. Descubrir que el activo más valioso y que nunca colocas en un DAFO es la gente que te quiere y que te apoya, es algo que terminas aprendiendo con la suma de los días, las horas, los instantes…

Mi consejo es que pase lo que pase, mimes a esos salvavidas. Las complicaciones estarán ahí siempre, pero si de vez en cuando eres capaz de cubrirte las espaldas con ellos, retomar la existencia emprendedora (que es todo un estilo de vida) merecerá, siempre, la pena.

Dedicado con todo mi cariño y en este orden a mi otra mitad, mi familia y a mi equipo. Y sólo una cosa más, GRACIAS por mantenerme a flote :-)
 

Ser un profesional “todoterreno” y no morir en el intento

equilibristas-todoterrenoSer gerente de una pyme exige dominar el arte de la versatilidad. Vivir el día a día desde la dirección de una pequeña o mediana empresa, irremediablemente te convierte en un profesional “todoterreno”: siempre alerta para resolver cualquier problema que surja desde áreas muy dispares dentro del negocio.

Si además de dirigir el proyecto, eres la impulsora original del mismo, entonces no sólo pones tus habilidades y conocimientos a su disposición, sino que te conviertes, como bien apunta Begoña de Miguel de El Taller en el alma de toda esa historia.

Y cuando eres los brazos, los ojos, los oídos y el corazón de una empresa en la que enfocas todas tus energías para que todo salga adelante de la mejor manera posible, es cierto que vives desde una intensidad que sólo existe cuando abarcas procesos en su conjunto, pero corres el riesgo de caer en trampas que ponen en peligro tu vida personal, tu salud y por extensión, tu futuro. Lo que en los inicios del proyecto suponía una necesidad, termina convirtiéndose en un verdadero estilo de vida del que es difícil desengancharse.

Yo llevo cinco años en esa tesitura: desgastada en parte por los cambios de registro que exige ser gerente, directora de recursos humanos, de marketing, responsable financiera, coach de tu equipo, departamento de quejas para tus clientes, responsable de relaciones institucionales, jefa de ventas y docente (entre otras muchas cosas), pero absolutamente realizada por la posibilidad de abarcar procesos completos, por poder mirar mi trozo de mundo desde infinitos puntos de vista.

Entonces me planto a reflexionar sobre el “todoterrenismo” (perdonarme por el “palabro” absolutamente inventado), comienzo a intercambiar impresiones con otros profesionales en la misma situación y descubro lo que podrían ser casi mecanismos de defensa que nos permiten protegernos del “lado oscuro” que acarrea consigo esta manera de enfocar la vida. Chema Antón, comunicador freelance y responsable en gran medida del éxito comercial de la firma Maya Hansen, señala que a los profesionales todoterreno o “todopoderosos” como él prefiere llamarnos, no nos completa el hecho de conseguir metas, necesitamos tener siempre cosas “cociéndose en el horno”, esto nos obliga necesariamente a investigar áreas que desconocemos de forma constante y yo añado, nos impide especializarnos. Pero nos nutre la existencia.

En definitiva, un estilo de vida intenso que entraña cierto peligro si como sugiere Mireia Juárez-Noriega, no eres consciente de tus propias limitaciones.

¿Soluciones para protegernos? Trabaja en equipo y consigue que tus colaboradores vivan el proyecto como tú lo vives, desde la ilusión y el crecimiento constante. O como apunta Begoña de Miguel, sé un poco egoísta, ocúpate con tareas que te apasionen y que te recarguen de energía; otros miembros del equipo pueden solucionar las que para ti son tediosas con mucha más alegría que tú, seguro.

¿Y tú? ¿Eres un profesional todoterreno? ¿Cómo te proteges del lado oscuro?